LA APUESTA

Podría ser una historia chistosa y tal vez no tenga nada de terror pero así pasó.Hace muchos años en un pueblo llamado San Jose, dos amigos hicieron una apuesta, cual de los dos era capaz de ir al cementerio a la media noche y clavar una puntilla sobre una de las lozas de alguna tumba, quien lo hiciera se ganaría 5 monedas de oro.

El turno lo rifaron a cara o cruz para continuar con la apuesta, el primero emprendió su ida al cementerio cabe recalcar que el sitio era siempre alejado del casco urbano, estaba ubicado entre un gran bosque, en el día era un lugar muy acogedor y hermoso, también así en la noche se hacía más terrorífico.pasada más de una hora y el compañero no llegaba, este fue a buscarlo y lo encontró muerto al lado de una tumba, lo que él compañero vio nunca lo sabremos.

Solo se veía su cara de horror a la hora de morir.Su amigo corrió donde la policía y contó la historia estos fueron con un juez y al hacer el levantamiento notaron que el fallecido había clavado su propia camisa con la puntilla y al tratar de regresar creyó que alguien lo jalaba y su corazón no aguanto el susto, esta es la historia que siempre se a contado, pero su amigo nunca la creyó, dice que los ojos de su amigo estaban fijos en un punto diferente a donde clavo la puntilla y el terror en su mirada era indescriptible.

La Enlutada de Puerta Blanca

«La Enlutada de Puerta Blanca»

Ella era la bella hija de un comerciante bien conocido llamado Zarco, y que allá por el año de 1930, esta hermosa pequeña dama —para su padre toda una infanta—; conoció y quería casarse con un joven varón, humilde; pero muy honrado, el amor de su vida. Pero su padre celoso, rechazó siempre su noviazgo, e incluso la recluyó y prohibió su romance. Ella triste y angustiada, perdió las ganas de vivir y se resignó a morir.
Ya en última instancia y en un estado de agonía, el padre accedió y permitió su matrimonio; pero para entonces, desafortunadamente, ya era demasiado tarde y ella murió.
La gente mayor recuerda su procesión fúnebre, cuando la transportaron en un elegante coche, procesión muy exquisita. Las mujeres llevaban rosas, y lucían vestidos de bonitos colores floreados; y al frente iba una jovencita vestida como un ángel. Mientras los caballeros —de negro— llevaban un clavel blanco en la solapa.
«Sepultaron a la bella, pequeña dama en el panteón numero uno, Puerta Blanca; el mismo cementerio donde años después, también enterraron a Juan Soldado, muy cerquita de ella».
Veinte años pasaron sin saber más de la infanta de Zarco; pero en 1951, de repente hizo su aparición. Se le apareció a un taxista, el cual al pasar por las afueras del panteón en la noche, paró para ofrecerle su servicio. Ella le habló, diciéndole a que domicilio la condujera. Al llegar al domicilio, ella le informó al joven conductor que no tenía efectivo con que pagarle; pero le entregó un anillo, diciéndole que si regresaba al día siguiente, su padre recogería el anillo y le pagaría lo debido.
Al día siguiente el joven conductor hizo lo acordado, llegó al mismo domicilio y preguntó por la pequeña dama. El padre quien había atendido al llamado a la puerta, se enojó con el taxista, pensando de que era una broma de muy mal gusto. Sucedió que el joven dio al padre el anillo, y el padre al ver esto se asombró y pidió más información acerca de como había conseguido ese anillo, el cual le pertenencia a su hija fallecida ya, desde hace mucho tiempo.
El joven le contó lo ocurrido la noche anterior, de como había levantado a la pequeña dama en las inmediaciones del panteón; y ella le había garantizado su pago de pasaje por el padre, a cambio de devolver el anillo.
El padre aterrado le pidió que le describiera como era, y el joven conductor la describió a santo y seña, que para sorpresa de ambos, era igual; como aparecía en las fotos que el padre mismo le mostró.
Dicen que la pequeña dama en luto y triste; pero como toda una infanta —una princesa— se sigue apareciendo aun hoy en día en las calles y avenidas de Tijuana.
Poco después de la aparición al joven taxista, se le apreció a una persona que caminaba por la calle junto al panteón; y después, a otras más. ¿Qué les dijo? —o— ¿qué es lo qué busca? ¿quién sabe? No hay mención especifica —en nigún archivo— de parte de todas esas personas que dicen haberla visto; pero quizás, no necesitemos saber más, pero que murió triste y sin cumplir su sueño de bodas; cuyo padre tanto se opuso, matando su lindo corazón, y terminando así, con la joven vida de su infanta.
Después de haber ocurrido estas apariciones —legó la gente de entonces— el padre, con gran remordimiento y lleno de tristeza, murió la mañana de Navidad de aquel año; y sus restos, junto a los de su infanta, yacen en el nicho familiar en Puerta Blanca.

La Enlutada de Puerta Blanca
Imagen de M. H. en Pixabay

El misterioso y aterrador caso del «hoyo de Mel»

El caso del extraño hoyo de Mel. Dicen que las historias hacen a la humanidad. Cada una de nuestras historias marcan la vida, el camino de la humanidad, el amor, los descubrimientos, la historia, y por supuesto las historias de terror.

En esta oportunidad te presento una historia real, el aterrador caso del hoyo de Mel

Mentira o realidad acerca del hoyo de Mel

El agujero de Mel es, según una leyenda urbana, un pozo «sin fondo» en Ellensburg, Washington. El hecho se dio a conocer en un programa de radio Costa a Costa AM a mediante una llamada telefónica de un radioescucha cuyo nombre era «Mel Waters»

La llamada duró más de media hora. Muestra a un hombre muy sobrio en lo que relataba, que con lujo de detalle habla de este agujero, lo intentó medir con una cuerda para pescar y un peso atado en el extremo. Por más de 24 kilómetros, aún no encontraba un final. Aunque la gente se interesó en el tema, la ubicación exacta del sitio no se reveló. Mel unicamente comentó que se encontraba en su propiedad cerca de Ellensburg, Washington.

 

Te dejo con otro relato bastante intrigante acerca del misterioso hoyo de Mel. AQUÍ

La niña fea del columpio

Sé muy cuidadoso con tus hijos, sobretodo cuando juegan solos a altas horas de la noche.

Cuenta la leyenda que hace mucho, dos niñas de 7 y 9 años respectivamente, jugaban solas hasta altas horas de la noches en una plaza, esto es lo que ocurrió.